La resiliencia y su relación con las ventas – Newsletter Se Traduce en Ventas #9

En esta publicación encontrarás formas de cómo desarrollar la resiliencia a través de buenas prácticas y su aplicación en ventas.

Por: AdminCR

¿Cómo comienza el proceso de consultoría?La decisión de contratar una consultoría comercial casi nunca llega en un buen momento. Suele aparecer después de un periodo en el que las ventas no crecieron como se esperaba, el equipo rotó más de la cuenta o el director siente que todo sigue pasando por él. Con esa presión encima, es fácil quedarse con quien promete resultados más rápido.

Una consultoría puede ayudar mucho o puede dejar un documento que nadie vuelve a abrir. La diferencia está en cómo trabajan.


Antes de contratar una consultoría comercial, define qué necesitas resolver.

“Vender más” no es un problema, es un resultado. Antes de llamar a cualquier consultor, vale la pena desglosar qué está pasando: dónde se atora la venta, qué ya intentaste y qué te gustaría ver distinto en seis meses. No tiene que ser un diagnóstico perfecto. Enlista tus principales problemáticas y posibles causas para que la conversación empiece desde ahí. Ese es un buen punto de partida.

También ayuda tener claro qué tipo de apoyo buscas. No es lo mismo un diagnóstico que te diga dónde estás parado, que un proyecto para rediseñar el proceso comercial, o un acompañamiento mes a mes para implementar los cambios. Saberlo te permite comparar propuestas que realmente se parecen.


Antes de contratar una consultoría comercial, define qué necesitas resolver.

  1. ¿Cómo comienza el proceso de consultoría? Si la respuesta es una solución antes de conocer tu operación, ten cuidado. Un buen proceso arranca con diagnóstico.
  2. ¿A quiénes van a escuchar dentro de la organización? Si solo van a hablar con la dirección, van a ver la mitad de la película. Los vendedores, los gerentes y, cuando se puede, los clientes, completan el panorama.
  3. ¿Con qué empresas y problemas similares han trabajado? No necesitan haber estado en tu misma industria, pero sí entender retos similares: tamaño de equipo, tipo de venta, ciclo comercial. Pide que te cuenten un caso, no una lista de logos.
  4. ¿Qué entregables recibiré y en cuánto tiempo? Pide que te expliquen las fases, qué sale de cada una y cuándo.
  5. ¿Quién trabajará directamente con nuestra empresa? No siempre la persona que te vende el proyecto es la que lo ejecuta. Vale la pena saberlo desde el inicio.
  6. ¿Qué necesitarán de nosotros para que el proyecto funcione? Tiempo de la dirección, acceso a información, sesiones con el equipo. Un consultor que no te pide nada probablemente no va a profundizar mucho.
  7. ¿Cómo vamos a medir los avances? Si no hay indicadores claros desde el principio, al final del proceso puede quedar ambiguo o confuso el avance.
  8. ¿Qué sucede cuando termina la consultoría? La pregunta de fondo es si tu equipo va a quedar con capacidad propia o va a depender del consultor para seguir funcionando.

     


    Qué revisar en la propuesta

    La propuesta dice mucho de cómo va a ser el trabajo. Antes de compararlas por precio, revisa que cada una tenga:

    • Tu contexto, en sus palabras. Si la propuesta no refleja lo que platicaron, es probable que no los hayan escuchado con atención.
    • Objetivos claros y medibles. No “mejorar el desempeño comercial”, sino qué se espera ver distinto y cómo se va a notar.
    • Fases y entregables concretos. Qué se hace en cada etapa y qué recibes al terminarla.
    • El involucramiento que se espera de tu equipo. Cuántas sesiones, con quién y cuánto tiempo.
    • La inversión y lo que incluye. Que quede claro qué está dentro y qué tendría un costo adicional.

     


    Algunas señales de alerta

    Hay señales que conviene notar en las primeras reuniones:

    • Promete resultados sin haber visto tus números. Nadie puede garantizar un crecimiento sin entender primero dónde estás.
    • La propuesta se parece demasiado a la que le mandarían a cualquier empresa. Si cambias el nombre del cliente y sigue funcionando, no fue diseñada para ti.
    • Hace pocas preguntas y habla mucho de sí mismo. En la primera reunión, quien más debería hablar eres tú.
    • Tiene la solución antes de terminar de escucharte. Puede que tenga experiencia, pero también puede que traiga una receta que no necesariamente aplica para tu negocio.

    Ninguna de estas descarta a un consultor por sí sola, pero juntas dicen bastante.

     


    Lo que te toca a ti

    Una consultoría también puede fallar por el lado de la empresa. Pasa cuando nadie de la dirección se involucra, cuando el equipo no sabe para qué llegó el consultor o cuando las recomendaciones se quedan esperando a que “haya tiempo”.

    Antes de arrancar, define quién va a ser el responsable interno del proyecto, comunica al equipo por qué se está haciendo y reserva el tiempo que se va a necesitar. Una buena consultoría se construye entre dos.

     


    Elegir bien es parte del resultado.

    Una consultoría comercial no debería sentirse como un servicio externo que llega, opina y se va. Debería sentirse como alguien que entiende cómo funciona tu empresa y ayuda a construir algo que se queda.

    En ALED Consulting trabajamos con nuestra metodología de diagnóstico comercial: escuchamos a la dirección y al equipo, revisamos cada etapa del proceso y construimos el plan de acción con ustedes. Si estás evaluando consultores, platiquemos y haznos estas mismas preguntas.

    ¿Qué le preguntarías tú a un consultor antes de dejarlo entrar a tu área comercial?

     

    Hoy me enfocaré en hablar acerca de la resiliencia y su relación con las ventas.

    En el día a día comercial vivimos situaciones que nos pueden generar emociones negativas. Regularmente nos cuesta aceptar o no estamos acostumbrados a que nos digan “No”, y más cuando el “No” se presenta al momento de vender. Puede generar frustración, molestia, decepción y emociones negativas que influyan en ti, en tu entorno y en tu equipo comercial. Aprendamos sobre la resiliencia, un término que ha tomado fuerza en los últimos años llamado resiliencia.

    Resiliencia es un término que deriva del verbo en latín resilio, que significa saltar hacia atrás, rebotar. Es la capacidad de sobreponerse a momentos complicados, adaptarse y transformar los desafíos en oportunidad, aprendizajes y sabiduría.  Es la habilidad de caerse y volver más fuerte al momento de levantarse.

    La resiliencia actúa como escudo contra las adversidades y su fuerza se basa en la capacidad de ver el lado positivo y retador de cualquier situación. Definitivamente es un término que debemos incorporar y tener presente al momento de vender ya que día a día vivimos retos, desafíos y situaciones apremiantes en donde la resiliencia puede ser factor favorable para enfrentarlos de la mejor manera.

    La resiliencia se desarrolla a través del uso de habilidades y características que generan ese “punch” para levantarse. La autoconfianza, automotivación, constancia, tolerancia y pasión son fundamentales para desarrollar resiliencia.

     ¿Cuáles son las características de una persona resiliente?

    • Busca el como si resolver los problemas de los clientes
    •  Entiende que los no´s son parte del proceso
    •  Confía en sus capacidades personales y comerciales
    •  Es optimista
    •  Tolerante a la frustración y a la incertidumbre
    •  Es creativo en la manera de abordar las objeciones
    •  Sabe que no puede controlar todo
    •  Evita la negación
    •  Cuida su autoestima
    •  Es flexible y perseverante

    Entonces, ¿Cómo se desarrolla la resiliencia? ¿Cuáles son esas buenas prácticas?

    1. La motivación es clave.

    Desarrollas resiliencia cuando estas continuamente motivado, cuando tienes claro tu por qué, tus objetivos y por qué haces lo que haces.

     Pregúntate continuamente:

    • ¿Qué te motiva?
    • ¿Qué te impulsa a ser mejor?
    • ¿Por qué haces lo que haces?
    • ¿Qué te apasiona?
    • ¿Cuál es tú por qué?
    1. Capitaliza los problemas y conviértelos en oportunidades

    Desarrollas resiliencia cuando ante los problemas (principalmente de los clientes) eres creativo, proactivo y propositivo. La perspectiva que le des y el cómo lo afrontas son factores determinantes que favorecen y marcan la diferencia en el vendedor. Cada problema , cada reto, cada desafío se puede convertir en una oportunidad no solo de venta, sino de convertirte en un mejor vendedor.

     Pregúntate y define:

    • ¿Cómo puedo capitalizar los problemas de mis clientes?
    • ¿De qué otras formas puedo resolver los principales problemas de mis clientes?
    • ¿Qué aprendizajes y oportunidades me presentan los problemas comerciales que se me presentan
    1. Contempla y desarrolla posibles escenarios

    Desarrollas resiliencia cuando estás preparado ante cualquier escenario y tienes la capacidad de desarrollar un plan “B”, improvisar y/o saber qué hacer en situaciones adversas. En etapas relevantes de la venta como la presentación de tu producto o servicio, cotización, negociación y cierre es importante que sepas que no tendrás el camino lineal… habrá curvas, situaciones no esperadas que te pondrán a prueba. Considera escenarios donde no todo este a tu favor y desarrolla alternativas, soluciones y formas en las cuales puedes salir adelante. El cambio es la única constante.

     Pregúntate:

    • ¿Qué escenarios adversos puedes tener al momento de vender?
    • ¿Cómo puedes desarrollar un plan “b” a esos escenarios?
    • ¿Qué escenarios conviene considerar cuando el cliente te comparte sus objeciones?
    1. Haz introspección

    Desarrollas resiliencia cuando te conoces, analizas y eres autocrítico con tus acciones, decisiones y emociones. En la medida que conoces y entiendes tus fortalezas y debilidades personales, laborales y comerciales facilitas el proceso de mejora continua, aprendizaje y resolución de problemas. Un vendedor resiliente trabaja continuamente sus miedos, es consciente de sus diálogos internos, cuida su autoestima y energía.

     Pregúntate:

    • ¿Qué acciones puedo hacer para poder facilitar la introspección?
    • ¿Cuáles son las fortalezas que pueden ayudarme a desarrollar resiliencia?
    • ¿Qué debilidades debo trabajar para desarrollar resiliencia?
    • ¿Qué situaciones afectan mi desempeño comercial?
    1. No olvides tu salud física y emocional

    Desarrollas resiliencia cuando te cuidas física y emocionalmente. Mantener hábitos saludables de alimentación, sueño y ejercicio ayudan a mantener altos niveles de energía y balancear los niveles de estrés.

     Pregúntate

    •  ¿Qué tan presente tengo en mi día a día mi salud física y emocional?
    • ¿Qué hábitos pueden impactar de manera positiva o negativa en mi labor comercial?
    • ¿Cómo incorporar hábitos positivos en mi vida?

     El proceso de desarrollo de resiliencia es continuo, es fundamental el aprendizaje obtenido de las adversidades, retos y problemas vividos para poder enfrentar, con las buenas prácticas propuestas, de mejor manera el futuro, con mayor capacidad de resiliencia y de recuperación.

     El ejemplo arrastra y estoy convencido que cuando desarrollas resiliencia con tus colaboradores y clientes:

    • Es más fácil que puedas desarrollar liderazgo y confianza con tu equipo,
    • Fomentas un entorno sano, de comunicación, creatividad, empatía y persistencia
    •  Los desafíos, retos y problemas son resueltos de mejor manera.
    ¿Con cuál punto o pregunta te quedas? 
    ¿Cómo aplicas la resiliencia en tu día a día? 
    ¿Qué hacer para desarrollar mayor resiliencia?
    
    invito a que escuches también nuestro podcast en "Se Traduce en Ventas" en Spotify y Apple Podcasts, o en la plataforma de streaming que prefieras. 

    Escrito por:AdminCR

    abril 24, 2022